lunes, 4 de agosto de 2008

quien tenga las agujas del reloj, que las suelte

no se que pasa, pero el tiempo en el laburo, no pasa.
Cuando me despierto a la mañana y miro el reloj son 8.30 y de repente no sabes como, pero son las 9.40 y todavia estamos en veremos.
El fin de semana te acostas un viernes y cuando te levantas ya es domingo a las 6 de la tarde y no hay nada que puedas hacer al respecto, el inexorable lunes espera a la vuelta de la esquina.
Por que no pasa eso en la oficina? llegas a las 10, desayunas por segunda vez, sacaste 10.000 cosas, fuiste al baño 5 veces, chequeaste los mails otras 15, leiste los diarios por internet y siguen siendo las 10.
No entiendo, con andres ya no sabemos que hacer, vamos a la cocina, tomamos un café y por lo menos pasaron 10’. Salimos a almorzar y a las 2 estamos de vuelta, faltan 4 horas y media para irnos. Y eso que nos divertimos, y mucho.
pensamos que es la edad, que ya estamos saturados, que ya no es lo mismo a los 20 que a los 35, que estamos en una realidad paralela donde el tiempo no pasa, que embole.
a las 5 vamos al kiosco a comprar un cachafaz y butter toffees, damos la vuelta al perro
y consumimos en el mejor de los casos además de las golosinas, 15’.

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